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martes, 18 de marzo de 2014

EN MISA DEL 17 DE MARZO... Ese sentimiento de vergüenza.

Día precioso y con cielo azul, la capilla en silencio, un ambiente de recogimiento estupendo.

La homilía versó en estas dos lecturas:

Lectura de la profecía de Daniel (9,4b-10):

Señor, Dios grande y terrible, que guardas la alianza y eres leal con los que te aman y cumplen tus mandamientos. Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos, los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, padres y terratenientes. Tú, Señor, tienes razón, a nosotros nos abruma hoy la vergüenza: a los habitantes de Jerusalén, a judíos e israelitas, cercanos y lejanos, en todos los países por donde los dispersaste por los delitos que cometieron contra ti. Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti. Pero, aunque nosotros nos hemos rebelado, el Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona. No obedecimos al Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por sus siervos, los profetas.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,36-38):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

El cura nos enlazó las dos lecturas y empezó admitiendo que cuando él mismo se confiesa siente ese "pellizco" de vergüenza cuando admite esas pequeñas faltas y miserias que todos tenemos, porque todos sabemos en dónde fallamos, como en la primera lectura en la que la vergüenza está muy presente, y es ese sentimiento que nos apodera en ocasiones cuando pudiendo hacer el bien no lo hacemos, o como en la segunda lectura que es super clara aunque se nos haga cuesta arriba el cumplirlo, sobre todo eso tan importante de "la medida que uséis, la usarán con vosotros"... nuestro cura nos dijo que aveces empezamos criticando a alguien movidos por rumores, por habladurías, etiquetando a la gente, siendo mezquinos en nuestros actos... es complicado, pero como dijo el cura, siempre que hagamos mal, tenemos la oportunidad de acudir a la iglesia como el hijo pródigo, volver a empezar, enmendar lo que se hizo mal, es inevitable sentirnos avergonzados por algo que no hemos hecho bien, pero por algo se empieza, por reconocerlo e intentar arreglar el daño... como se dice vulgarmente "más vale una vez amarillo que ciento colorado".

Para acompañar os dejo este precioso cuadro del pintor sueco Einar Jolin, me gusta por la expresión de la protagonista, por la intimidad de hogar que transmite, el cuadro lleva por título In the doorway (en la puerta).


Fue pintado en 1928, espero os guste.