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jueves, 7 de agosto de 2014

EN MISA DEL 6 DE AGOSTO... Seguir avanzando.

Como sabéis solo hay dos miércoles al mes misa en el pueblo, así que mucha gente no se acostumbra y acuden pocas personas, el ambiente era muy apacible y había mucho silencio en la iglesia.

Ya ha regresado nuestro cura de sus días de vacaciones, así que todo vuelve a la rutina, su homilía se basó en esta lectura.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,1-9):

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.»
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.»
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

Nuestro cura nos hablo de la transfiguración de Jesús, hecho que se celebraba ayer, pero en lo que más nos hizo hincapié es el la frase que exclamó Pedro en la montaña donde se sentía una especial paz y tranquilidad, cuando dijo aquello de «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.». Muchas veces nos amoldamos a un lugar o a un grupo, a personas y parece que ya no existe nada más, que lo mejor es quedarse en esa "sensación" de seguridad, pero para que hallemos paz, y un sentimiento de total quietud no debemos aferrarnos a las cosas materiales, a los lugares, a los momentos vividos, sino que hay que seguir el camino y continuar en la búsqueda del reforzamiento de nuestra Fe.

Y para acompañar este comentario, os dejo este precioso lienzo del pintor estadounidense Abbott Handerson Thayer que lleva por título Landscape at Fontainebleau Forest (Paisaje en el bosque de Fontainebleau) y que fue pintado en 1876.


Sigamos caminando amigos, no busquemos lo cómodo... la vida es hermosa si sabemos vivírla... cuidaros y hasta mañana!!