En este blog hago comentarios sobre noticias, pequeñas historias, arquitectura, diseño, exposiciones, arte, música, películas, coches, libros, publicidad, idiomas, ciencia y religión... sin más pretensión.

domingo, 12 de abril de 2015

EN MISA DEL 10 DE ABRIL... Echemos la red, a ver qué pescamos.

Viernes mañana... bastante frío y algo de lluvia, en misa hubo un cura invitado que ayudó al cura no oficial a dar misa, me parece que el cura era de Guinea, espero que se haya llevado una buena impresión del pueblo y de la iglesia, aunque sea algo oscura y desangeladora... pero lo bueno no está en los lugares sino en las personas.

El cura no oficial basó su homilía en esta lectura:

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,1-14):

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.»
Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo.»
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?»
Ellos contestaron: «No.»
Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces.
Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor.»
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger.»
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice: «Vamos, almorzad.»
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

Empezó diciendo que Pedro siguió con su oficio de pescador y con la ayuda de Jesús resucitado consiguió capturar más peces y nos recordó que en la primera lectura que se leyó Pedro y Juan se convierten en pescadores de hombres... Todo ello viene porque después de Pentecostés recibieron la gracia por medio del Espíritu Santo para que pudieran ir por el mundo entero anunciando que Cristo estaba vivo y entre nosotros pese a que fuese despreciado por muchos en su momento, el mensaje que llevaban era que Jesús es el salvador y es eterna su misericordia, por ello esta semana nos preparamos para la fiesta de la divina misericordia y el cura nos invitó a seguir en el camino y echemos las redes para que en la medida de lo posible llevemos la palabra de Dios a todos los hombres.

(Yo pienso que las palabras son buenas, pero mejor son los actos, acciones cotidianas como no molestar a nadie, hacer pequeños actos cotidianos, saludar con una sonrisa... en fin... pequeños gestos que no todos sabemos hacer correctamente.)

Y para acompañar os dejo este cuadro muy particular del artista alemán Quint Buchholz y que lleva el título de Window at Night (Ventana en la noche) y que fue pintado en 2009.


Una barca... el cielo, pescadores de sueños con una barca presta a partir...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.