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jueves, 23 de abril de 2015

EN MISA DEL 22 DE ABRIL... La promesa

Mañana con un cielo azul precioso, aunque hacía algo de fresquito, al menos a primera hora.

La homilía del cura "no titular" se basó en estas lecturas:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8,1-8):

Aquel día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaria. Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Saulo se ensañaba con la Iglesia; penetraba en las casas y arrastraba a la cárcel a hombres y mujeres. Al ir de un lugar para otro, los prófugos iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,35-40):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»

El cura dijo que en la primera lectura se habla de los sufrimientos y violentas persecuciones de los primeros cristianos pero aún así jamás dejaron de predicar, estaban convencidos que con eso alcanzarían la vida eterna, y en la segunda lectura se dice que todos los que beben y comen el cuerpo y la sangre de Cristo alcanzarán la vida eterna, entonces continuó el cura diciendo que los primeros cristianos fueron los que dieron el primer impulso para acercarse a Cristo y hoy en día muchos no conocen el pan de la vida eterna por eso hay que transmitírselo a los demás. La promesa del Señor dice que quien come y bebe recibirá vida eterna y en la Eucaristía es donde está su presencia y también en nuestras oraciones y actos de caridad.

Servidora de ustedes añade que en mi humilde opinión, lo de comer y beber el cuerpo y la sangre es algo así como estar en unión muy fuerte con Dios, no que literalmente haya que tomar una oblea o beber de un cáliz, que a todo esto, lo de beber se ha eliminado, por tanto, si tan importante es el rito en sí, por qué solo se hace al 50%...? Uno no debe quedarse en el rito, yo no comulgo y no creo que tomar una oblea me haga estar más en unión con los predicamentos de Jesús, pero esto amigos, es algo muy de cada uno, lo triste es que la gente que vamos a misa, poquitos en una capilla pequeña, todos toman la comunión menos yo... y aunque se predique el amor, la unión y hermandad, la gente sale de la capilla casi sin saludar... una pena.

Para acompañar este comentario, os dejo este lienzo del pintor alemán Lyonel Feininger, la pieza se titula La iglesia de las minorías II, pintado en 1926.


La iglesia está bañada con una luz blanca, mientras el resto está en sombra, ojalá siempre encontremos luz en las iglesias, luz para el alma.

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