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viernes, 24 de abril de 2015

EN MISA DEL 23 DE ABRIL... Ganas de saber más.

Mañana fresquita, el tiempo está un poco indefinido, frío por las mañanas y algo mejor se ponen las tardes, cuando llegué a la iglesia estaba abierto de par en par un portón y se colaba la luz dentro, como soy de naturaleza curiosa fui hasta el final de la iglesia para ver la vista que se tiene desde ese portón, se ven las montañas y era muy agradable, qué pena que la iglesia esté siempre en penumbra y sea tan desoladora, hace falta más luz, me hubiese gustado hacer una foto, pero no llevo la cámara siempre conmigo y mi movil es muy barato y no tiene cámara el pobre...

La homilía del cura "no titular" se basó en estas dos lecturas:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8,26-40):

En aquellos días, el ángel del Señor le dijo a Felipe: «Ponte en camino hacia el Sur, por la carretera de Jerusalén a Gaza, que cruza el desierto.»
Se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido en peregrinación a Jerusalén. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo el profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y pégate a la carroza.»
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó: «¿Entiendes lo que estás leyendo?»
Contestó: «¿Y cómo voy a entenderlo, si nadie me guía?»
Invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste: «Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de los vivos.»
El eunuco le preguntó a Felipe: «Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?»
Felipe se puso a hablarle y, tomando pie de este pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús.
En el viaje llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco: «Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?»
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su viaje lleno de alegría. Felipe fue a parar a Azoto y fue evangelizando los poblados hasta que llegó a Cesarea

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,44-51):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

El cura dijo que en la primera lectura se habla de como el diácano Felipe al que muchos confunden con el apóstol Felipe, aunque fueron los apóstoles los que le nombraron para que evangelizara, el ejemplo de la primera lectura es que el eunuco fue "expiar" los escritos (esto no lo veo tan claro en la lectura, lo de expiar digo) y al leer las escrituras no entendía bien el significado y Felipe aprovechó el espíritu santo para explicar la palabra de Dios, y el eunuco cada vez tenía más y más ganas de saber, por eso, dijo el cura, nosotros podemos hacer lo mismo con las personas que están a nuestro alrededor y que o bien no conocen a Dios o están alegados de Él.

En la segunda lectura, el cura hizo notar lo del pan vivo del cielo, el alimento de la vida eterna, mencionó que Santo Tomás decía que para entender el valor de la Eucaristía es buscar ese pan y vino y darlo a conocerlo a todos, para que todos perciban el amor por Cristo, porque todos tenemos que estar "enamorados de Cristo".

(Como comenté ayer, en las misas de hoy solo se toma la oblea y no el vino, por tanto... entiendo que no hay que darle tanta importancia al rito, sino lo que verdaderamente quiso decir Jesús, lo del pan como metáfora no al pie de la letra, pero eso son cosas mías, perdonadme... me queda mucho que aprender.)

Para acompañar este comentario, os dejo un precioso cuadro del pintor danés Peder Monsted que lleva por título View of Fredensborg with children on a path in the wood (Vista de Fredensborg con niños jugando en el camino).


Yo ando por el camino y aún soy muy novata en cuanto a saber más... una cosa la tengo clara, creo y tengo fe y esperanza, ya tengo algo andada... creo yo!

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