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jueves, 21 de mayo de 2015

EN MISA DEL 20 DE MAYO... No hay que buscar réditos en la vida.

Mañana fresquita la de ayer... hace falta una chaquetita por la mañana, aún así el cielo no puede estar más azul, precioso.

La homilía del cura se basó en esta lectura:

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,28-38):

En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: «Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.

El cura dijo que la lectura nos narra la entrañable marcha de Pablo y que a este le empuja el Espíritu Santo y la lección a aprender es que nadie nos quita la vida, sino que se da libremente, hay que aceptarlo así y además es muy bonito dar la vida por los demás, Pablo llevaba tres años en el lugar y era feliz pero hubo de partir y hay que ver lo grande que es la vida cuando se entrega, por eso el cura dijo que todo lo que hagamos en la vida lo entreguemos a Cristo, a lo mejor no nos beneficiamos directamente de nuestros actos, por eso nos recordó que no hay que buscar réditos sino darse, unirse más a la pasión del Señor.

Pienso que es un mensaje precioso, pero los primeros que deben aplicárselo son los que se suben a un púlpito a decirlo y luego ni se mezclan con nadie, no interactuan... si no es por las amonestaciones de matrimonio de la puerta de la iglesia no sabría ni como se llama el párroco... en fin, dar la vida por los demás es algo muy muy grande, quizás empezemos por no hacer nada que no nos gustaría que nos hicieran, solo con eso ¡cuánto mal nos evitaríamos, verdad!

Y para acompañar el comentario, os dejo esta foto que inspira tranquilidad.


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