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jueves, 9 de julio de 2015

EN MISA DEL 8 DE JULIO... Misericordia

Super calor y yendo a misa por la mañana buscando ya la sombra por las calles, poca sombra hay que decir... ufff... a ver si se va pronto esta ola de calor.

La homilía del cura (cura nuevo, ignoro quién es, tampoco se presentó...) se basó en esta lectura:

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,1-7):

En aquel tiempo, Jesús, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»

Empezó recordando el cura que hay que entender la misericordia de Dios y que esta se muestra de muchas formas, como por ejemplo en la lectura de hoy, que nos da una lista de las personas que acompañaron a Jesús, estas personas fueron escogidas no por sus virtudes, porque solo hay que reparar en la lista, había un publicano, en aquella época ser publicano (reacudador de impuestos) era ser una persona odiada por todos, también estaba Simón el Celote que pertenecía a una facción radical del judaismo, el cura dijo que era como un terrorista de hoy día, pertenecía a una rama política violenta (ignoro por completo ese dato... caramba!) y también esta Judas que le traicionó. El Señor no elige a gente virtuosa, como Pedro, que le otorga el privilegio de ser la cabeza de la iglesia y él le niega tres veces, pero en lugar de echárselo en cara lo confirma en ese puesto. El cura recordó otra vez a Judas que comió de la mano de Jesús el pan con aceite de la última cena.

El señor nos pide misericordia y que esta misericordia la tengamos también con los más débiles, en tanto en cuanto sepamos que el Señor la tendrá con nosotros (esto me parece como chantaje, digo yo que el cura debería decir que no hay que pensar en la recompensa, Dios sabe lo que hacemos, pero hay que hacerlo sin pensar en contrapartidas... vamos, digo yo...)

Y para acompañar el comentario, os dejo este precioso cuadro del pintor francés Paul Serusier , que lleva por título Pescador en la Laita, un momento de meditación precioso.


Meditando en la lectura... todos, pese al origen y circunstancias, podemos encontrar lo que buscamos... amor, el amor de Dios.

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