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lunes, 22 de mayo de 2017

EN MISA DEL 21 DE MAYO DE 2017... Cuando un domingo sale de misa triste.

Mañana muy fresquita, con cielos algo grisáceos, hoy ya es otra cosa, solete a raudales.

Como siempre comenzamos con la lectura que dió pie a la homilía del cura:

Lectura del santo evangelio según san Juan (14,15-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Dice el cura que cuando Cristo dice que si amáis y guardáis los mandamientos... podremos preguntarnos por qué debemos amarle, pues primero porque nos ha creado y que nos ha dado lo que tenemos y lo que somos y además ha muerto para que nos salvemos, hemos sido creados por Él y para Él, además de amarle hay que guardar sus mandamientos, lo hace por nuestro bien, así que si hacemos obras buenas seremos felices, no nos obliga a nada, nos han creado libres y nos respeta en nuestra libertad, así que el cura nos hizo estas preguntas ¿De verdad amamos a Jesús? ¿Queremos saber si lo amamos? Hay que recordar por ello sus mandamientos, además del nuevo que nos enseñó, además de los 5 mandamientos de la iglesia, que son:

  • Oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar.
  • Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de comulgar.
  • Comulgar al menos por Pascua de Resurrección.
  • Ayunar y no comer carne cuando lo mande la Santa Madre Iglesia.
  • Ayudar a la Iglesia en sus necesidades.

Además de todo ello si guardamos los mandamientos Cristo nos irá guiando en cada jornada, por ello si eres dócil y sabes entender lo mucho que te ilumina Cristo dándote el Espíritu de la verdad, pero todo esto no pasa si no cumples con todo lo expuesto en los mandamientos, por ello si lo haces todo Cristo te ama más, a esto el cura hizo otra pregunta en el tono suyo de reproche constante ¿Llegaremos a ser santos? Entonces nos habló otra vez de los pastorcillos de Fátima, de una manera que salimos de la capilla, al menos yo, con bastante desazón... la cosa fue como sigue:

Sobre Jacinta y Francisco, dos niños que vieron a la Virgen María enviada por Dios porque ella no viene por su cuenta (esto lo sabe el cura... vamos, qué valor...) por tanto, la Virgen enviada por Dios vino a revelar a tres niños cosas en varias apariciones, pero a los dos pequeñitos la Virgen les preguntó si querían ofrecerse para soportar el sufrimiento de los pecados que agravian a Jesús y a su inmaculado corazón, ante esto la Virgen les dijo que iban a padecer mucho por ello, los niños aceptaron, por tanto a partir de ahí la Virgen les educó diciendo que tenían que rezar muchos rosarios y hacer sacrificios, también se les mostró el infierno con gente retorcida de dolor, gimiendo, sufriendo, quemados eternamente, Jacinta que era la más pequeña con 7 años quería perservar las almas y vivió para ello dado que la Virgen se le apareció y le dijo los pecados que llevaban a los demás al infierno, sobre todo los pecados de la carne (como siempre la iglesia incidiendo en esto) y también le explicó la Virgen las maneras de ofender a Dios sobre todo con las modas en el vestir (¿Cómo...?) por ello el cura con su tono inquisitivo nos dijo que si los hombres supiesen lo que es la eternidad harían todo por cambiar de vida y nos preguntó ¿A dónde queremos ir, al cielo o al infierno? Nos dijo que nosotros nos perdemos porque no reparamos en la pasión de Cristo, por eso se rompen los matrimonios, nos aferramos en la búsqueda de la riqueza, por ello la Virgen le dijo a Jacinta que fuese amiga del silencio, que no hablase mal de nadie y que huyese de quien lo haga.

El cura dijo que los pastorcillos no aceptaban donativos (ellos no, pero solo hay que ver lo que es el santuario de Fátima y el dinerito que se mueve cada día...) y tenían paciencia para contar las apariciones a todos los que les preguntaban, hacian mortificaciones y sacrificios para agradar a Dios, Jacinta de 7 años se ataba una cuerda a la cintura muy apretada para sentir dolor, no merendaban y en pleno verano no bebían agua por el día, todo por el desagravio del corazón de María. Francisco se dedicó a rezar y trataba de consolar a Dios y a la Virgen porque vieron en una visión a Dios y estaba triste por ello rezaba por horas y horas, con la cabeza en el suelo, muchos rosarios, muchísimos, cosa que nosotros no hacemos.

Y con esta homilía nos dejó el domingo... Se le olvida al cura que las apariciones no son dogma de Fe, la Virgen María apenas sale en la biblia, en pocas ocasiones y la iglesia ha hecho todo un mundo en su figura, no seré yo quien diga que esto esté bien o mal, pero si Jesús que adoraba a los niños y no permitía que les hiciesen daño, no entiendo cómo consiente que niños tan inocentes padecieran, sufrieran y se manipularan de ese modo... ese no es el Jesús del amor y del perdón... lo siento, pero no puedo con estas cosas... huele a negocio todo lugar de apariciones, negocio puro y duro, así lo veo yo.

¿Por qué la Virgen no martirizó con visiones horrendas a obispos corruptos y de dudosa religiosidad, gente allegada a la iglesia que era desonesta...? en fin... que estas cosas de apariciones me superan y si por no creer en ello soy peor cristiana pues ea! Que vale, que no soy de fiar a ojos de los escrupulosos, pero para mí Jesús vino a este mundo para que no viviésemos con miedo, libres y con amor infinito, eso es lo que pienso.

Para acompañar el comentario, os dejo este cuadro del pintor Carl Vogel von Vogelstein, pintado en 1805.


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