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domingo, 11 de junio de 2017

EN MISA DEL 9 DE JUNIO DE 2017... Vencer

Tarde con bastante calor, ya se nota que las temperaturas van subiendo.

La homilía del cura se basó en las dos lecturas:

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,35-37):

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: «¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dice: "Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies." Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»
La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.

Lectura del libro de Tobías (11,5-17):

En aquellos días, Ana estaba sentada, oteando el camino por donde tenía que llegar su hijo.
Tuvo el presentimiento de que llegaba, y dijo al padre: «Mira, viene tu hijo con su compañero.»
Rafael dijo a Tobías, antes de llegar a casa: «Estoy seguro de que tu padre recuperará la vista. Úntale los ojos con la hiel del pez; el remedio hará que las nubes de los ojos se contraigan y se le desprendan. Tu padre recobrará la vista y verá la luz.»
Ana fue corriendo a arrojarse al cuello de su hijo, diciéndole: «Te veo, hijo, ya puedo morirme.»
Y se echó a llorar. Tobit se puso en pie y, tropezando, salió por la puerta del patio.
Tobías fue hacia él con la hiel del pez en la mano; le sopló en los ojos, le agarró la mano y le dijo: «Ánimo, padre.»
Le echó el remedio, se lo aplicó y luego con las dos manos le quitó como una piel de los lagrimales.
Tobit se le arrojó al cuello, llorando, mientras decía: «Te veo, hijo, luz de mis ojos.»
Luego añadió: «Bendito sea Dios, bendito su gran nombre, benditos todos sus santos ángeles. Que su nombre glorioso nos proteja, porque si antes me castigó, ahora veo a mi hijo Tobías.»
Tobías entró en casa contento y bendiciendo a Dios a voz en cuello.
Luego le contó a su padre lo bien que les había salido el viaje: traía el dinero y se había casado con Sara, la hija de Ragüel: «Está ya cerca, a las puertas de Nínive.»
Tobit salió al encuentro de su nuera, hacia las puertas de Nínive. Iba contento y bendiciendo a Dios, y los ninivitas, al verlo caminar con paso firme y sin ningún lazarillo, se sorprendían. Tobit les confesaba abiertamente que Dios había tenido misericordia y le había devuelto la vista.
Cuando llegó cerca de Sara, mujer de su hijo Tobías, le echó esta bendición: «¡Bien venida, hija! Bendito sea tu Dios, que te ha traído aquí. Bendito sea tu padre, bendito mi hijo Tobías, y bendita tú, hija. ¡Bien venida a ésta tu casa! Que goces de alegría y bienestar. Entra, hija.»
Todos los judíos de Nínive celebraron aquel día una gran fiesta.

Dice el cura que lo que David había dicho se cumplía en Él, en el hijo de Dios que se sienta a la derecha en el cielo y vence a todos sus enemigos, el cura nos recordó que el viernes era el día que se celebra el sagrado corazón de Jesús y con su invocación nosotros también venceremos a nuestros enemigos contando con la bendición de Dios. Tuvo palabras para la otra lectura donde nos explicó que Sara iba a suicidarse pero no lo hizo, ella tenía un problema se había casado 7 veces pero en la noche de bodas se morían sus esposos, logró vencer el mal, la hilo de la lectura dijo que se dice “bendito sea Dios” y según el cura, esto recuerda a lo que se reza al final de la exposición del Santísimo y que son alabanzas al Sagrario, para terminar dice que cada cosa que sucede en nuestra vida nos debe llevar a la oración.

Ahora dejo una pequeña reflexión así, pequeñita... dice el cura que hay que vencer a nuestros enemigos y así se reza también cuando decimos “por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos señor, amen”... vale, venceremos a los enemigos, pero también se dice que hay que querer a nuestros enemigos, esto lo tuve que poner un tanto en práctica esa misma tarde después de misa, a veces te vienen cosas en la vida que dices ¿y ahora que hago?, pues pasar un mal rato, tragar saliba y poner mejillas, y venga mejillas... y eso que como todo mortal solo tengo dos... en fin, ¡Nadie dijo que era fácil eso de vivir las enseñanzas de Jesús...! lo que cuesta eso del amor a todos.

Y para acompañar os dejo este lienzo abstracto pintado por Rene Magritte en 1939 y que lleva por título The Victory (La Victoria).


Y ¿Cual será nuestra victoria en la tierra?, eso ya lo iremos viendo, poco a poco, nuestra vida tiene una meta y venimos aquí por algo.

Y os deseo a todos una feliz semana... hasta mañana.

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