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lunes, 31 de julio de 2017

EN MISA DEL 30 DE JULIO DE 2017... Inteligencia emocional

Mañana clara, luminosa y sobre todo calurosa... uffff.

No estaba el cura “titular”, así que el cura que ofició fue el que últimamente sustituye al primero, y que este domingo hizo pequeños comentarios de cada lectura léida, no traía papel, hace la homilía directamente y mirándo a la parroquia, con un tono muy suave y amable, cosa que se agradece.

Veamos, estas son las lecturas:

Lectura del primer libro de los Reyes (3,5.7-12):

En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pideme lo que quieras.»
Respondió Salomón: «Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti.»

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,28-30):

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,44-52):

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»
Ellos le contestaron: «Sí.»
Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»

El cura empezó diciendo que en días de verano como el del domingo, debemos caldear nuestro corazón también con las palabras de Dios, en la primera lectura que califica de muy bonita, conocemos a Salomón que fue muy sabio, cuando pensamos en alguien sabio pensamos en gente tal vez como Einstein, pero Salomón fue incluso más sabio porque tenía la gracia de la inteligencia emocional, la inteligencia de la que habla la lectura es la de vivir con amor a Dios y ponerse al servicio de los demás, Salomón pidió a Dios saber discernir entre lo bueno y malo, el Señor al haberle pedido eso tan sensato se maravilló, prosiguió el cura diciendo que nuestros dirigentes deberían estar más atentos a las necesidades reales, a los dolores reales de la gente, si lo hicieran serían sabios en amor, por eso nos invitó a rezar por los políticos para que sean más normales y que pidan ser sabios.

Sobre la segunda lectura preguntó ¿Qué cosa de bueno puede traerme algo malo que me pase? Si estamos en sintonía con el Señor, entonces viviremos felices en cualquier circunstancia, Dios nunca se separa de nosotros cuando vienen dificultades de la vida, enfermedades o crisis, si todo lo malo que nos pase lo vivimos como Dios quiere nos cambia la vida la familia se une si ponemos empeño y nos invitó a no poner nuestro esfuerzo en presumir de tonterías, hay que perdonar y pedir perdón y que no nos de apuro preparar las cosas para cuando fallezcamos, con las herencias y esos líos, procurar dejarlo todo bien y así marcharnos a la casa del padre con paz.

Sobre la tercera lectura: nos preguntó ¿En qué consiste el reino de los cielos? Un tesoro valioso que no se vende, nosotros tendemos a la apariencia, por ejemplo comprando bisutería barata para aparentar una buena joya pero no deja de ser bisutería, por ello hay que discernir lo valioso de lo falso, de lo que nos satisface en lo inmediato y nada más... hay que buscar el tesoro que será encontrarnos en el reino de los cielos.

Al caer la tarde, hubo un entierro de un vecino del pueblo, allá fuimos a despedirle y el cura en el cementerio tuvo una bonitas palabras, cercanas con los familiares del difunto y alentadoras para todos, al fin y al cabo todos vamos a morir y el trance doloroso para el que se queda es duro, por ello las palabras sencillas del cura me parecieron adecuadas y cercanas, pero el comentario general de la gente era “qué pesado el cura éste”... ufff... qué pena, madre mía.

Para acompañar os dejo este pasillo, claro y luminoso...


Tal vez pasaremos por algo parecido en nuestro tránsito a la otra vida... con Fe y Esperanza lo afrontaremos.

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