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lunes, 10 de julio de 2017

EN MISA DEL 9 DE JULIO 2017... Menos arena y más roca

Mañana bonita y luminosa, esos cielos de Madrid tan azules que parecen un paño de buena calidad, de esos brillantes y tupidos encima de tu cabeza... y me diréis que un cielo azul como tantos, pues no, hay azules y azules...

Pero vamos a lo que vamos... a la homilía del cura que se basó en esta lectura:

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Dice el cura que solo conocemos dos oraciones largas de Cristo a su padre y acabamos de proclamar una de ellas en la lectura, en este Evangelio Cristo habre su corazón a Dios padre en público, hace patente su misión como hijo de Dios y tiene una gran transcendencia porque divide a los hombres en dos categorías, que son:

-Categoría de sencillos
-Categoría de sabios y entendidos

Y como era obvio nos preguntó a qué categoría pertenecíamos.

Para que pudiéramos respondernos a nosotros mismos, el cura avanzó diciendo que Cristo nos lo explica y ello es vital en nuestra vida.

-Los pequeños y sencillos son los hombres y mujeres a los que Cristo puede darles a conocer la Fe.
-Los sabios y entendidos, creen saber más que Cristo y la iglesia y no pueden conocer a Dios padre.

Esta división de categorías se produce, dice el cura, porque hay un distinto comportamiento de gente frente a Dios, los pequeños y sencillos no añaden ni quitan nada porque se fían de Jesús, reconocen a Dios como dueño de tu vida que le ha regalado a cada uno y acuden a Dios a cada paso, se sienten necesitados de Dios y viven esa dependencia con gran alegría unidos a Cristo. Los entendidos no acuden a Dios y viven como si Dios no existiera, se fían de sus propios razonamientos, viven sin Dios no hacen nada bueno y se estrellan en la vida (bueno, eso es un poco drástico, porque hay gente que es atea pero no matan a nadie y viven una vida, que pueden o no entender o comprender, pero de ahí a que no hagan nada bueno... hay muchos de comunión diaria que vaya, vaya... qué poco les luce) porque construyen su vida en arena en lugar de en roca.

Otra diferencia entre las dos categorías que ve el cura es que los sencillos acuden a Cristo cuando tienen penalidades y los sabios y entendidos afrontan solos los sufrimientos de la vida.

Para terminar, el cura dijo que el yugo de Cristo significa vivir con Él y vivir en Evangelio, es un yugo llevadero porque en la oración y en los sacramentos nos aliviamos de la carga y porque hay amor en Cristo, amor que nos hace felices incluso en momentos de penalidades, por ello hay que vivir en el espíritu y no en la carne, recordemos que Cristo dice aprended de mí que soy manso de corazón, ese es el modelo para nuestra manera de vivir, ser mansos y sencillos en el trato con los demás, ser paciente y aguantar los desprecios e ingratitudes.

Vale, es el ejemplo es un stándar muy alto, nada menos que Cristo... en la medida en que podamos, y en el día a día hay que ser manso y bueno, pero hay días que madre mía... qué paciencia hay que tener y cuántas mejillas hay que ir poniéndo.

El cura dijo más cosillas, pero ya no retuve más... los parroquianos, haciendo un símil futbolístico estaba “pidiendo la hora”.

Para acompañar os dejo esta fotografía tomada en 1948 en la capilla medieval del monte saint Michel.


Un lugar bien bonito, arena por momentos para poder llegar a pie, y agua que te lo impide... un sitio especial, a ver si algún día puedo imitar a estas turistas y hacer un castillito de arena allí mismo.

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