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martes, 8 de agosto de 2017

EN MISA DEL 7 DE AGOSTO DE 2017... Sed normales

Tarde con calor y una luz rarísima en el atardecer... un amarillo tirando a ocre muy peculiar. En misa hoy oficiada por el cura sustituto y otro compañero que vino a acompañarle, nos comentaron que son capellanes en un hospital de Madrid y que para lo que necesitemos allí están, todo un detalle.

Sigue el fenómeno de la vuelta a misa de gente que se ha “descolgado”, me temo que cuando este cura tan amable y siempre con una sonrisa (que pese a estar de vacaciones en casa de una hermana suya cerca del pueblo, y que no le importa oficiar aquí y allí) se vaya, volveremos a la iglesia vacía y la bronca permanente.

Pero vamos con la homilía que se basó en estas lecturas:

Lectura del libro de los Números (11,4b-15):

En aquellos días, los israelitas dijeron: «¡Quién pudiera comer carne! Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y melones y puerros y cebollas y ajos. Pero ahora se nos quita el apetito de no ver más que maná.» El maná se parecía a semilla de coriandro con color de bedelio; el pueblo se dispersaba a recogerlo, lo molían en el molino o lo machacaban en el almirez, lo cocían en la olla y hacían con ello hogazas que sabían a pan de aceite. Por la noche caía el rocío en el campamento y, encima de él, el maná.
Moisés oyó cómo el pueblo, familia por familia, lloraba, cada uno a la entrada de su tienda, provocando la ira del Señor; y disgustado, dijo al Señor: «¿Por qué tratas mal a tu siervo y no le concedes tu favor, sino que le haces cargar con todo este pueblo? ¿He concebido yo a todo este pueblo o lo he dado a luz, para que me digas: "Coge en brazos a este pueblo, como una nodriza a la criatura, y llévalo a la tierra que prometí a sus padres"? ¿De dónde sacaré pan para repartirlo a todo el pueblo? Vienen a mí llorando: "Danos de comer carne." Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues supera mis fuerzas. Si me vas a tratar así, más vale que me hagas morir; concédeme este favor, y no tendré que pasar tales penas.»

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21):

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.»
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»
Les dijo: «Traédmelos.»
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Dice el cura que la iglesia celebra en este día a San Sixto II y a sus compañeros sacerdotes y diáconos que mataron en la catacumbas de Roma cuando estaban oficiando misa, misa que celebra la pasión, muerte y resurrección de Cristo, ellos vivieron la pasión y muerte por manos de unos bárbaros, por ello cada vez que vamos a misa y recibimos a Cristo en la comunión o bien espiritualmente, escogiendo una de las dos maneras según el estado de cada uno en ese momento (esto es una buena manera de ser cura, dicho con tono amable y conciliador, para servidora de ustedes que no comulga me reconforta que un cura tenga ese buen talante y no sea tan ritualista abroncador... al menos se lo agradezco mucho, no soy de rito puro y duro, tal vez al no comulgar me pierda mucho, pero otra manera de ser católico puede ser posible, ¿tal vez?, al menos que no te repudien y miren mal desde el púlpito se agradece) y nos hizo a continuación una pregunta sobre la muerte ¿Si pudiésemos preguntarle al Señor cuál será el día de nuestra muerte, lo preguntaríamos?, pues dice el cura que el Señor podría decirnos... “para qué te lo voy a decir, para darte un disgusto”, pero si eres santo, tal vez la muerte la afrontes mejor y querrías saberlo, pero todo santo seguiría igual con su vida pero el tema de la muerte es intentar ser normales en nuestra vida, no todos podemos llegar a ser santos, pero si podemos dar siempre lo mejor de nosotros en cada momento.


Sobre la primera lectura, el cura dijo que vemos que se habla de comida, en este caso una comida especial caída del cielo, en el éxodo comían el maná, y en la lectura del Evangelio también se habla de comida, vemos como con pocos panes y pocos peces bastan y sobran, esto quiere decir que no andemos apegados de las cosas, que todo sea por gloria de Dios, todo lo demás que nos haga falta se nos dará por añadidura, Dios proveerá y sino provee nos iremos antes con Él, pero sin ser tan drásticos, pensemos que tenemos suficiente en nuestras vidas, incluso para dar a los demás.

Como toque final, cuando el cura dijo “sed normales” con tono alegre y sonrisa... me recordó a un episodio de Los Simpson en que Homer decía justo eso a sus hijos, os dejo enlace...

A veces ser normales, respetuosos y agradecidos con la vida se hace complicado...

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